miércoles, 12 de abril de 2017

Jueves Santo: Misa In Cena Domini


JUEVES SANTO
MISA IN COENA DOMINI
Estación en san Juan de Letrán
I clase, blanco

La liturgia del Jueves Santo está toda embebida en el recuerdo de la Redención. La función antiguamente de tres misas: La primera, en que se reconciliaban a los públicos penitentes, la segunda, en la cual se consagraban los Santos Óleos, y la tercera, para conmemorar muy especialmente la institución de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.
La Iglesia, celebra en la Eucaristía durante el curso del año los todos los misterios de la vida de Jesús, se apega hoy al recuerdo de la institución misma de este Sacramento inefable y del Sacerdocio Católico.
Esta misa realiza de un modo muy especial la orden dada por Jesús a sus sacerdotes de renovar la Última Cena en que Jesús, en los momentos mismos en que tramaban su muerte, instituyó el misterio de perpetuar entre nosotros su presencia. Por eso la Iglesia, suspendiendo un instante su duelo, celebra el Santo Sacrificio en este día con santo júbilo, reviste a sus ministros con ornamentos blancos y festivos, y canta el Gloria como a vuelo de campanas, las cuales enmudecerán hasta la Vigilia Pascual.
En la Epístola nos dice el Apóstol que la Misa es el "Memorial de la muerte de Jesús". Era necesario el sacrificio del altar para que pudiésemos comulgar la Víctima del Calvario y aplicarnos sus méritos. Y así la Eucaristía, que toma todo su valor del sacrificio de la cruz, comunica a su vez una universalidad de tiempo y de lugares. El mismo Salvador se encarga de hacer las abluciones prescritas por los judíos en el curso del festín (Ev), mostrándose con ello cuál es la pureza y la caridad que Dios exige a los que quieren comulgar, para no exponerse como Judas a ser reos del Cuerpo y Sangre del Señor (Ep).
Participemos todos hoy de este Ágape, de este festín de la Caridad. Ésa es la intención de nuestra Santa Madre Iglesia.
No dejemos de ir a recibir en este Jueves Santo la Sagrada Víctima que se inmola en el altar, y así cumpliremos santamente con nuestro deber; precisamente en este día se nos recuerdan los todos los detalles de la institución del Sacerdocio y del Sacrificio Eucarístico.

APROXIMACIÓN HISTÓRICA. –Autor: Ramón de la Campa Carmona- Está dominada esta jornada por la conmemoración de la Cena del Señor. Ya en el siglo V aparece denominada Feria quinta in Coena Domini. También se la denominó en la Alta Edad Media, sobre todo en las Galias meridionales, dies Natalis Calicis, como encontramos en Avito de Viena (+518), Eloy de Noyon (siglo VII).
Desde tiempos remotos se unieron a esta memoria los ritos de la reconciliación de los penitentes y de la consagración de los santos óleos. El Sacramentario Gelasiano contiene tres misas: la primera, para la reconciliación de los penitentes; la segunda, llamada missa chrismalis, reservada a la consagración de los óleos, y la tercera, consagrada a la memoria de la institución de la Eucaristía.
El Sacramentario Gregoriano, en su recensión más antigua, prescribe dos misas, pero en las recensiones posteriores, como ocurre en los antiguos Ordines, sólo una, con ambos objetos, y se va desplazando hacia la mañana, hasta quedar fijada en la hora tercia.
En Jerusalén, según nos refiere Egeria, había dos misas: una ad Martyrium sobre las dos de la tarde y otra ad Crucem hacia las cuatro de la tarde en memoria de la Cena del Señor, en la que comulgaban los fieles.
En África, por testimonio de San Agustín sabemos que también se celebraban dos misas: una por la mañana y otra por la tarde, en la que podían comulgar todos, aunque hubieran roto el ayuno, que ya era práctica común, como sucedía también en las Galias, pero no en Hispania, donde a causa de los errores priscilianistas era riguroso y absoluto el ayuno.
En la misa vespertina, primitivamente, se omitía la liturgia de la Palabra, y se comenzaba directamente por el prefacio, porque ya se habían celebrado dos misas en la jornada. Se prescribía la comunión a todos, obligación que duró hasta los siglos X-XI, y se prohibían las misas rezadas.
Los sacerdotes que no celebraban misa solemne, concelebraban con el pontífice o el sacerdote más digno, y cuando se abolió esta práctica, comulgaban antes del pueblo, rito en el que empezaron a ver los liturgistas una imagen de la Última Cena, en la que los apóstoles todos comulgaron de manos del Señor.
La ceremonia del lavatorio de los pies o del mandato, como también se llama por las palabras del Señor: “Mandatum novum do vobis ut diligatis invicem, sicut dilexi vos, ut et vos diligatis invicem” (Jn. 13, 34b-35), fue una práctica muy estimada en la primitiva Iglesia (cf. I Tim. 5, 10), a modelo de la realizada por Cristo en la Última Cena, como testimonio de humildad y servicio (Jn. 13, 1-20). Fue muy difundida por los monjes, como atestigua la Regla de San Benito (cap. 35 y 53).
El primer indicio de liturgización se documenta en la liturgia hispánica, pues en el Concilio XVII de Toledo (a. 694), en que se ordena que los obispos y sacerdotes laven en este día los pies a sus subordinados. En Roma se menciona por primera vez en el Ordo X, y el Ordo XIV habla de doce pobres o capellanes; en algunos testimonios se habla de trece, por el ángel que se le apareció a San Gregorio Magno (+604) cuando daba de comer a doce pobres. Hoy está ubicado detrás de la homilía.
En el siglo XV era uso común lavar los pies a doce menesterosos, a los que se les daba una limosna, hasta que pasó al Ceremonial de los Obispos, que hablaba de trece pobres, mejor que canónigos, porque indicaba mayor humildad y caridad.
Como al día siguiente no se celebraba la misa, debía reservarse la Eucaristía para la comunión del día siguiente. Cuando se desarrolló la devoción eucarística fuera de la misa, a principios del segundo milenio, se empezó a dar mayor solemnidad y aparato a la reserva de este día en que se instituyó la Eucaristía. Pero pronto adquirió un simbolismo sentimental y anacrónico, pues desde el siglo XI los simbolistas vieron en ella la deposición de Cristo en el sepulcro, para completar los tres días pasados por Éste en la tumba, por lo que empezó a llamarse monumento, en latín “sepulcro”.
En la disciplina actual, como a medianoche empieza el Viernes Santo, jornada de la sagrada pasión y muerte del Señor, debe cesar, incluso en los elementos del aparato externo, la adoración solemne pública del Santísimo Sacramento.
Terminados los oficios, se desnudan los altares. Este acto pronto se ritualizó, pues ya se encuentra en el Ordo I, pasando a realizarlo el celebrante y los ministros, quizá resto del uso primitivo de quitar los manteles después de la celebración eucarística. Los simbolistas lo ligaron a la pasión de Cristo y al duelo y tristeza de la Iglesia por ella. 

La misa solemne de la Cena del Señor se celebra por la tarde a la hora más oportuna, no antes del las 4 de la tarde ni después de las nueve. Por razones pastorales, con permiso del obispo diocesano, se pueden celebrar varias misas leídas, para facilitar la participación de los fieles. 
El Sagrario, si lo hubiere en altar mayor, estará completamente vacío; en el altar se pondrá un copón con las formas necesarias para la comunión de este día y del día siguiente.
Los clérigos asistentes a la misa se revisten con sus trajes corales y estola. Los ministros celebrantes con ornamentos blancos.

INTROITO  Gal 6, 14
NOS AUTEM gloriari oportet in cruce Domini Nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurrectio nostra per quem salvati et liberati sumus..   Sal 66, 2.- Deus misereatur nostri, et benedicat nobis: illúminet vultum suum super nos, et miseratur nostri.
NOSOTROS debemos gloriarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, en el cual está nuestra salud, vida y resurrección, por quien hemos sido salvados y liberados. . Sal. 66,2.- Apiádese Dios de nosotros y bendíganos, ilumine su rostro sobre nosotros y compadézcanos.

Se dice “Gloria” con toque de campanas.
COLECTA
DEUS, a quo et Judas reatus sui poenam, et confessionis suae latro praemium sumpsit, concede nobis tuae propitiationis effectum; ut, sicut in passione sua Jesus Christus Dominus noster diversa utrisque intulit stipendia meritorum ; ita nobis, ablato vetustatis errore, resurrectionis suae gratiam largiatur. Qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
OH DIOS, de quien Judas recibió la pena de su pecado y el ladrón el premio de su confesión; haznos sentir el efecto de tu misericordia, para que, así como Jesucristo nuestro Señor en su pasión dio a entrambos su merecido, así también, destruido en nosotros el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de resucitar gloriosamente con él; que vive y reina contigo y es Dios en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

EPÍSTOLA 1 Cor 11, 20-32
Lectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Corinthios.
Fratres: Conveniéntibus vobis in unum, jam non est Domínicam cœnam manducáre. Unusquísque enim suam cœnam præsúmit ad manducándum. Et álius quidem ésurit: álius autem ébrius est. Numquid domos non habétis ad manducándum et bibéndum? aut ecclésiam Dei contémnitis, et confúnditis eos, qui non habent? Quid dicam vobis? Laudo vos? In hoc non laudo. Ego enim accépi a Dómino, quod et trádidi vobis, quóniam Dóminus Jesus, in qua nocte tradébatur, accépit panem, et grátias agens fregit, et dixit: Accípite, et manducáte: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradétur: hoc fácite in meam commemoratiónem. Simíliter et cálicem, postquam cœnávit, dicens: Hic calix novum testaméntum est in meo sánguine: hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemoratiónem. Quotiescúmque enim manducábitis panem hunc, et calicem bibétis: mortem Dómini annuntiábitis donec veniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc vel bíberit cálicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo, et sic de pane illo edat, et de cálice bibat. Qui enim mandácat et bibit ingígne, judícium sibi mandúcat et bibit: non dijúdicans corpus Dómini. Ideo inter vos multi infírmi et imbecílles, et dórmiunt multi. Quod si nosmetípsos dijudicarémus, non útique judicarémur. Dum judicámur autem, a Dómino corrípimur, ut non cum hoc mundo damnémur.
Lectura de la Carta de San Pablo Apóstol a los Corintios. 
Hermanos: Cuando os reunís, no es ya para celebrar la cena del Señor, Porque cada uno come allí lo que ha llevado para cenar, sin atender a los demás. Y así, mientras unos padecen hambre, otros comen con exceso. Pues qué, ¿no tenéis vuestras casas para comer y beber? ¿O venís a profanar la Iglesia de Dios y a avergonzar a los que nada tienen? ¿Qué os diré de esto? ¿Os alabaré? En eso no os alabo. Pues yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía."
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía."
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Y así, cualquiera que coma  este pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la Sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre y entonces coma de ese pan y beba de ese cáliz. Porque quien le come y bebe indignamente, se come y be su propia condenación, no haciendo el discernimiento del cuerpo del Señor. Por eso hay entre vosotros muchos  enfermos y flacos, y mueren muchos. Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no nos juzgaría Dios. Y si nos castiga, es como a hijos, con el fin de que no nos condenemos con este mundo.

GRADUAL  Flp 2, 8-9
CHRISTUS FACTUS est pro nobis obediens usque ad mortem, mortem autem crucis. . Propter quod et Deus exaltavit illum: et dedit illi nomen, quod est super omne nomen.
CRISTO POR nosotros se sometió incluso a la muerte y una muerte de Cruz. . Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le dio el nombre, sobre todo nombre.


EVANGELIO Jn 13, 1-5
+ Sequentia sancti Evangelii secundum Ioannem.
R/. Gloria tibi, Domine.
Ante diem festum Paschæ, sciens Jesus, quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo ad Patrem: cum dilexísset suos, qui erant in mundo, in finem diléxit eos. Et cœna facta, cum diábolus jam misísset in cor, ut tráderet eum Judas Simónis Iscariótæ: sciens quia ómnia dedit ei Pater in manus, et quia a Deo exívit, et ad Deum vadit: surgit a cœna, et ponit vestiméntia sua: et cum accepísset línteum, præcínxit se. Deínde mittit aquam in pelvim, et cœpit laváre discipulórum, et extérgere linteum, quo erat præcínctus. Venit ergo ad Simónem Petrum.  Et dicit ei Petrus: "Dómine, tu mihi lavas pedes?" Respóndit Jesus, et dixit ei: "Quod ego fácio, tu nescis modo, scies autem póstea." Dicit ei Petrus: "Non lavábis mihi pedes in ætérnum." Respóndit ei Jesus:  "Si non lávero te, non habébis partem mecum." Dicit ei Simon Petrus: "Dómine, non tantum  pedes meos, sed et manus et caput." Dicit ei Jesus: "Qui lotus est, non índiget nisi ut pedes lavet, sed est mundus totus. Et vos mundi estis, sed non omnes." Sciébat enim quisnam esset qui tráderet eum: proptérea dixit: "Non estis mundi omnes." Postquam ergo lavit pedes eórum, et accépit vestiméntia sua: cum recubuísset íterum, dixit eis: "Scitis quid fécerim vobis? Vos vocátis me Magíster et Dómine: et bene dícitis: sum étenim. Si ergo ego lavi pedes vestros, Dóminus et Magíster: et vos debétis alter altérius laváre pedes. Exémplum enim dedi vobis, ut, quemadmodum ego feci vobis, ita et vos faciátis."
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo."
Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios."
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis 'el Maestro' y 'el Señor', y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."

Se recomienda una breve homilía que ilustre los misterios de estos días.
No se dice Credo.


LAVATORIO  -opcional-
Si se realiza el Lavatorio de los pies, se hace después de la homilía.

ANTÍFONA 1.- Jn 13, 34
Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem, sicut dilexi vos, dicit
Dominus. . Ps. 118, 1.- Beati immaculati in via: qui ambulant in lege. Mandatum.

"Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado, dice el Señor." . Sal. 118, 1.- Bienaventurados los perfectos durante el camino: los que andan en la ley del Señor. Un mandamiento.

ANTÍFONA 2.- Jn13, 4, 5 y 15
Postquam surrexit Dominus a cena, misit aquam in pelvim, et coepit lavare
pedes discipulorum: hoc exemplum reliquit eis. . Ps. 47, 2 Magnus Dominus, et laudabilis nimis: in civitate Dei nostri, in monte sancto eius. Postquam.
"Después de que el Señor se levantó de la cena, puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies a sus discípulos: a quién le dio este ejemplo. . Sal 47, 2.- ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo." Después.

ANTÍFONA 3.- Jn 13, 12. 13. 15
Dominus Iesus, postquam cenavit cum discipulis suis, lavit pedes eorum, et ait illis: «Scitis quid fecerim vobis ego, Dominus et Magister? Exemplum dedi vobis, ut et vos ita faciatis». . Ps. 84, 2 Benedixisti, Domine, terram tuam: avertisti captivitatem Iacob. Dominus Iesus.
El Señor Jesús, después de haber cenado con sus discípulos, les lavó los pies y les dijo: "¿Sabéis lo que yo, el Señor y el Maestro, he hecho con vosotros, os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis?" . Sal. 84, 2.-  Tú has bendecido, Señor, tu tierra, has apartado de la cautividad de Jacob.
El Señor Jesús.

ANTÍFONA 4.- Jn 13, 6-8
«Domine, tu mihi lavas pedes?»  Respondit Iesus, et dixit ei: «Si non lavero tibi pedes, non habebis partem mecum».
.  Venit ergo ad Simonem Petrum, et dixit ei Petrus.  R/.  Domine, tu. 
. Quod ego facio, tu nescis modo:
scies autem postea ». R/.  Domine, tu. 
"Señor, ¿Tú lavarme los pies a mí?" Respondió Jesús y le dijo: "Si no te lavo tus pies, tú no tendrás parte conmigo".
. Cuando llegó a Simón Pedro; Pedro le dijo: R/. "¿Señor.
. Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero tú lo entenderás después.

ANTÍFONA 5.- Jn 13, 14
Si ego, Dominus et Magister vester,  lavi vobis pedes: quanto magis debetis alter alterius lavare pedes? »
. Ps. 48, 2.-  Audite haec, omnes gentes: auribus percipite, qui habitatis orbem. Si ego, Dominus.
"Si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, ¿cuánto más debéis lavaros los pies unos a otros?"
. Ps. 48, 2.-  Oíd estas cosas, todas las naciones: escuchad los que habitáis en el mundo. Si yo, el Señor.

ANTÍFONA 6.- Jn 13, 35
In hoc cognoscent omnes, quia discipuli mei estis, si dilectionem habueritis ad invicem ».
. Dixit Iesus discipulis suis. In hoc.
"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros."
. Jesús dijo a sus discípulos. En esto.

ANTÍFONA 7.-  1 Co 13, 13
Maneant in vobis fides, spes, caritas, tria haec: maior autem horum est caritas.
. Nunc autem manent fides, spes, caritas, tria haec: maior horum est caritas. Maneant.

Permanezcan en vosotros la fe, la esperanza y la caridad, estas tres; pero la mayor de ellas la caridad.
. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad. Que estos tres

ANTÍFONA 8
Ubi caritas et amor, Deus ibi est. . Congregavit nos in unum Christi amor.
Exsultemus et in ipso iucundemur.  Timeamus et amemus Deum vivum. Et ex corde diligamus nos sincero.

Ubi caritas et amor, Deus ibi est. . Simul ergo cum in unum congregamur: Ne nos mente dividamur, caveamus. Cessent iurgia maligna, cessent lites. Et in medio nostri sit Christus Deus.

Ubi caritas et amor, Deus ibi est. Simul quoque cum beatis videamus. Glorianter vultum tuum, Christe Deus: Gaudium, quod est immensum atque probum, Saecula per infinita saeculorum. Amen.
Donde hay caridad y amor, allí está Dios. . El amor de Cristo nos ha congregado y unido. Alegrémonos y deleitémonos en El. Temamos y amemos al Dios vivo. Con sincero corazón amémonos unos a otros.
Donde hay caridad y amor, allí está Dios. .Estando congregados y unidos, cuidémonos de estar desunidos en espíritu. Cesen las malignas rencillas, cesen los disgustos. Y Cristo nuestro Dios reine entre nosotros
Donde hay caridad y amor, allí está Dios. . Ojalá junto con los bienaventurados veamos también tu rostro en la gloria ¡oh Cristo Dios nuestro! Este será el gozo santo e inefable por los siglos infinitos. Amén

Terminado el rito del lavatorio, los ministros toman sus ornamentos y en el altar dice:

Pater noster (secreto)

. Et ne nos inducas in tentationem.
R/.  Sed libera nos a malo.

. Tu mandasti mandata tua, Domine.
R/.  Custodiri nimis.

. Tu lavasti pedes discipulorum tuorum.
R/.  Opera manuum tuarum ne despicias.

. Domine, exaudi orationem meam.
R/. Et clamor meus ad te veniat.

.  Dominus vobiscum.
R/. Et cum spiritu tuo.

ORÁTIO
Adesto, Domine, quaesumus, officio servitutis nostrae: et, quia tu discipulis tuis pedes lavare dignatus es, ne despicias opera manuum tuarum, quae nobis retinenda mandasti: ut, sicut hie nobis et a nobis exteriora abluuntur inquinamenta; sic a te ómnium nostrum interiora laventur peccata. Quod ipse praestare digneris, qui vivis et regnas in ssecula saeculorum.
R/. Amen.

Padre Nuestro .... [ en silencio]

. Y no nos dejes caer en la tentación.
R/. Mas líbranos del mal.

. Tú has mandado tus mandamientos, Señor.
R/. Deberán ser observadas exactamente.
. Tú has lavado los pies de tus discípulos.
R/. No desprecies el trabajo de tus manos.
. ¡Oh Señor, escucha mi oración.
R/. Y llegue a ti mi clamor..
El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

ORACIÓN
Hazte presente, oh Señor, te suplicamos, en el desempeño de nuestro servicio: y puesto que Tú dignaste lavar los pies de tus discípulos, no deseches la obra de tus manos, lo que tú nos has mandado perpetuar, que como en este caso la Las manchas externas son arrastradas por nosotros y por nosotros, por lo que los pecados internos de todos sean borrados por Ti. ¿Cuál eres digna de subvención, que vives y reinas Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amen.

OFERTORIO Sal 117, 16-17
Dextera Domini fecit Virtutem, dextera Domini extaltavit me: non moriar, sed vivam, et narrabo opera Domini.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor me ha exaltado: no moriré, viviré, y narraré las obras del Señor.

ORACIÓN SECRETA
IPSE TIBI, quaesumus, Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus, sacrificum nostrum reddat acceptum, qui discipulis suis in sui commemorationem hoc fieri hodierna traditione monstravit, Jesus Christus Filius tuus Dominus noster qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus
TE SUPLICAMOS, Padre todopoderoso, Señor santo, Dios eterno, que te haga acepto nuestro sacrificio el mismo Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que en este día mandó a sus discípulos hacerlo en memoria suya;  Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. .
PREFACIO DE LA CRUZ
VERE DIGNUM et justum est, aequum et salutare, nos Tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui salutem humani generic in lingo Cruces constituisti: ut, unde mors oriebatur, inde vita resurgeret: et Qui in lingo vincebat, in lingo quoque vinceretur, per Christum Dominum nostrum. Per Quem majestatem tuam laudant angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Coeli, coelo-rumque Virtutes, ac beata Seraphim social exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas, deprecamur, supplici convessione dicentes:
VERDADERAMENTE es digno y justo, equitativo y saludable que en todo tiempo y lugar os demos gracias, Señor, Padre Santo, todopoderoso Eterno Dios. Que pusisteis la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, de allí renaciese la vida; y el que en un árbol venció, también en un árbol fuese vencido por Cristo nuestro Señor. Por quien alaban vuestra majestad los ángeles, la adoran las dominaciones y la temen las potestades. Los cielos y las virtudes celestes y los bienaventurados serafines la celebran con común exultación. Con los cuales os rogamos admitáis también nuestras voces que canta con humilde confesión.

Communicántes, Hanc Igitur, and Qui Prídie are proper to the day,

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 13, 12,13 y 15
DOMINUS IESUS, postquam cenavit cum discípulis suis, lavit pedes eorum, et ait illis: Scitis quid fécerim vobis ego Dominus, et Magister? Exeplum dedi vobis, ut et vos ita faciatis.
EL SEÑOR Jesús, después de haber cenado con sus discípulos, les lavó los pies, y les dijo: ¿Sábeis lo que con vosotros he hecho yo, el Señor y el Maestro? Ejemplo os he dado para que vosotros lo hagáis.
Al Agnus Dei se responde las tres veces miserere nobis. Se omite el beso de la paz y se omite la oración Domine Iesu Christe, qui dixisti.
Terminada la comunión, el copón se deja encima del corporal. El sacerdote procede como ordinariamente a la purificación. Terminada esta el sacerdote continúa como de costumbre, exceptuando que al acceder al centro del altar hace genuflexión, y cuando se gira hacia el pueblo, pone cuidado de no dar la espalda al Santísimo.
ORACIÓN DE POSCOMUNIÓN
REFECTI vitalibus alimentis quaesumus, Domine Deus noster: ut, quod tempore nostrae mortalitatis exesquimur, immortalitatis tuae munere consequamur. Per Dominum nostrum Jesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
ALIMENTADOS con el majar de vida os rogamos, Señor Dios nuestro que consigamos por vuestra gracia en la gloria lo que celebramos en nuestra vida mortal. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

En lugar del Ite misa est, se dice Benedicamus Domino. Dice la oración Placeat tibi. Se omite la bendición y el último Evangelio. En las misas leídas se termina como de costumbre. Dicha la oración Placeat tibi, el sacerdote y los ministros dejan los manípulos y el celebrante toma la capa pluvial para el traslado del Santísimo.


TRASLACIÓN SOLEMNE DEL SANTÍSIMO AL MONUMENTO
Revestidos suben al altar y pone incienso en dos incensarios, y con uno inciensa como de costumbre. Durante la procesión se canta el Himno Pange Lingua hasta el Tantum ergo. Cuando el Santísimo está puesto en el sagrario, se vuelve a poner incienso y se inciensa con el canto del Tantum Ergo.

Himno Pange Lingua
1.      Pange, lingua, gloriosi
Córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
Quem in mundi prétium
Fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.
2.      Nobis datus, nobis natus
Ex intácta Vírgine,
Et in mundo conversátus,
Sparso verbi sémine,
Sui moras incolátus
Miro clausit órdine.
3.      In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum frátribus,
Observata lege plene
Cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat súis mánibus.
4.      Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus déficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides súfficit.

5.      Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui:
Et antíquum documentum
Novo cedat rítui;
Præstet fides suppleméntum
Sénsuum deféctui.
6.      Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque
Compar sit laudátio.
Amen.
1. Canta, lengua, el misterio del cuerpo glorioso y de la sangre preciosa que el Rey de las naciones, fruto de un vientre generoso, derramó como rescate del mundo.

2. Nos fue dado, nos nació de una Virgen sin mancilla; y después de pasar su vida en el mundo, una vez esparcida la semilla de su palabra, terminó el tiempo de su destierro dando una admirable disposición.
3. En la noche de la última cena, recostado a la mesa con los hermanos, después de observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da con sus propias manos como alimento para los Doce.
4. El Verbo hecho carne convierte con su palabra el pan verdadero con su carne, y el vino puro se convierte en la sangre de Cristo.Y aunque fallan los sentidos, basta la sola fe para confirmar al corazón recto en esa verdad.
5. Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento; y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito; la fe supla la incapacidad de los sentidos.


6. Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y júbilo, salud, honor, poder y bendición; una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede. Amén.

Adoran el Santísimo durante un espacio de tiempo en silencio. Después se retiran, previa genuflexión a la sacristía, donde dejan los ornamentos blancos, y celebrante y diácono toman estola morada para el despojamiento de los altares.
Si hay más de un píxide a llevar al sagrario, lo hace antes de desnudar los altares, el mismo ministros u otro (sacerdote o diácono). Con roquete, estola y velo humeral acompañado de dos acólitos con velas encencidas y portando la umbrela.



DESPOJAMIENTO DE LOS ALTARES
El altar cristiano representa a Cristo, y el despojamiento del altar nos recuerda cómo Él fue despojado de sus vestiduras en el momento de su pasión y, desnudo, se vio expuesto a sus insultos. Esta ceremonia supone la suspensión del Santo Sacrificio.

Llegados al altar mayor y hecha la debida reverencia, de pie, comienza la denudación de los altares. El sacerdote con voz clara dice la antífona.


ANTÍFONA Sal 21, 19
Dívidunt sibi indumenta mea, et de veste mea mittunt sortem.
Se dividieron mis ropas, y echaron a suerte mi túnica.
Y añade el primer verso del salmo 21

Deus, Deus meus, respice in me: quare me dereliquisti?

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Y prosiguen los demás clérigos. El celebrante con los ministros o ministrantes desnudan los altares de la Iglesia. Terminado esto, vuelven al altar y repiten la Ant. Dividunt y  regresan a la sacristía.
Longe a salute mea verba delictorum meorum. Deus meus, clamabo per diem, et non exaudies; et nocte, et non ad insipientiam mihi. Tu autem in sancto habitas, laus Israël.  In te speraverunt patres nostri; speraverunt, et liberasti eos.  Ad te clamaverunt, et salvi facti sunt; in te speraverunt, et non sunt confusi. Ego autem sum vermis, et non homo; opprobrium hominum, et abjectio plebis. Omnes videntes me deriserunt me; locuti sunt labiis, et moverunt caput.  Speravit in Domino, eripiat eum: salvum faciat eum, quoniam vult eum.  Quoniam tu es qui extraxisti me de ventre, spes mea ab uberibus matris meæ. In te projectus sum ex utero; de ventre matris meæ Deus meus es tu: ne discesseris a me, quoniam tribulatio proxima est, quoniam non est qui adjuvet.  Circumdederunt me vituli multi; tauri pingues obsederunt me. Aperuerunt super me os suum, sicut leo rapiens et rugiens. Sicut aqua effusus sum, et dispersa sunt omnia ossa mea: factum est cor meum tamquam cera liquescens in medio ventris mei. Aruit tamquam testa virtus mea, et lingua mea adhæsit faucibus meis: et in pulverem mortis deduxisti me. Quoniam circumdederunt me canes multi; concilium malignantium obsedit me. Foderunt manus meas et pedes meos; dinumeraverunt omnia ossa mea. Ipsi vero consideraverunt et inspexerunt me. Diviserunt sibi vestimenta mea, et super vestem meam miserunt sortem. Tu autem, Domine, ne elongaveris auxilium tuum a me; ad defensionem meam conspice. Erue a framea, Deus, animam meam, et de manu canis unicam meam.  Salva me ex ore leonis, et a cornibus unicornium humilitatem meam.  Narrabo nomen tuum fratribus meis; in medio ecclesiæ laudabo te.  Qui timetis Dominum, laudate eum; universum semen Jacob, glorificate eum. Timeat eum omne semen Israël, quoniam non sprevit, neque despexit deprecationem pauperis, nec avertit faciem suam a me: et cum clamarem ad eum, exaudivit me.  Apud te laus mea in ecclesia magna; vota mea reddam in conspectu timentium eum. Edent pauperes, et saturabuntur, et laudabunt Dominum qui requirunt eum: vivent corda eorum in sæculum sæculi. Reminiscentur et convertentur ad Dominum universi fines terræ; et adorabunt in conspectu ejus universæ familiæ gentium: quoniam Domini est regnum, et ipse dominabitur gentium. Manducaverunt et adoraverunt omnes pingues terræ; in conspectu ejus cadent omnes qui descendunt in terram. Et anima mea illi vivet; et semen meum serviet ipsi. Annuntiabitur Domino generatio ventura; et annuntiabunt cæli justitiam ejus populo qui nascetur, quem fecit Dominus.
A pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza. Dios mío, de día te grito, y no respondes; de noche, y no me haces caso; aunque tú habitas en el santuario, esperanza de Israel. En tí confiaban nuestros padres; confiaban, y los ponías a salvo; a tí gritaban, y quedaban libres; en tí confiaban, y no los defraudaste. Pero yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; al verme, se burlan de mí,  hacen visajes, menean la cabeza: "acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere". Tú eres quien me sacó del vientre, me tenías confiado  en los pechos de mi madre; desde el seno pasé a tus manos, desde el vientre materno tú eres mi Dios. No te quedes lejos,  que el peligro está cerca y nadie me socorre. Me acorrala un tropel de novillos, me cercan toros de Basán; abren contra mí las fauces leones que descuartizan y rugen. Estoy como agua derramada, tengo los huesos descoyuntados; mi corazón, como cera, se derrite en mis entrañas; mi garganta está seca como una teja, la lengua se me pega al paladar; me aprietas  contra el polvo de la muerte. Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. Ellos me miran triunfantes, se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. líbrame a mí de la espada, y a mí única vida de la garra del mastín; sálvame de las fauces del león; a éste pobre, de los cuernos del búfalo. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.


Guía de los fieles para la Misa Cantada del Jueves Santo
OFICIO DE TINIEBLAS: JUEVES SANTO. (Pendiente de ser mejorada)