domingo, 26 de marzo de 2017

VIERNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA


VIERNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA
Estación en San Lorenzo en Lucina

Idea dominante de la Misa de esta Feria: Dios nos ayuda generosamente en nuestros combates espirituales

INTROITO    Salmo 85,017
Obra algún prodigio a favor mío, para que los que me aborrecen vean con confusión suya como tú, oh Señor, me has socorrido y consolado. (S) Inclina, Señor, tu oído y escúchame; porque me hallo afligido y necesitado. v/. Gloria al Padre…

COLECTA
Dígnate, Señor, aceptar benignamente nuestros ayunos; para que así como nos abstenemos en el cuerpo de alimentos, así también nos abstengamos de vicios en el alma. Por nuestro Señor…

EPÍSTOLA    Números 20,1-3.6-13.
Llegaron, pues, los hijos de Israel y todo aquel gentío al desierto de Tsin, al mes primero del año cuarenta de la salida de Egipto, e hizo el pueblo su mansión en Cades. Allí murió María, y fue sepultada en el mismo lugar.  Y faltando agua al pueblo, se mancomunaron contra Moisés y Aarón,  y amotinados dijeron: ¡Ojalá hubiésemos perecido allá entre nuestros hermanos delante del Señor!  Con esto Moisés y Aarón, separándose de la gente, y entrando en el Tabernáculo de la alianza, se postraron contra el suelo y clamaron al Señor, y dijeron: ¡Oh Señor, nuestro Dios! escucha los clamores de este pueblo, y ábreles tu tesoro, una fuente de agua viva, a fin de que, apagada su sed, cesen de murmurar. En esto apareció la gloria del Señor sobre ellos.
Y habló el Señor a Moisés, diciendo:  Toma la vara, y congregad al pueblo, tú y tu hermano Aarón, y hablaréis a la peña en presencia de toda la gente, y la peña brotará aguas. Y sacado que hubieres agua de la peña, beberá todo el pueblo con sus ganados.  Tomó, pues, Moisés su vara, que se guardaba en la presencia del Señor, según él se lo mandó,  y congregada la multitud delante de la peña les dijo: Oíd, rebeldes y descreídos: ¿Por ventura podremos nosotros sacaros agua de esta peña?  Y habiendo alzado Moisés la mano, y herido dos veces con la vara aquella peña, salieron aguas copiosísimas; de manera que pudo beber el pueblo y los ganados.  Dijo entonces el Señor a Moisés y Aarón: Ya que no me habéis creído en orden a hacer conocer mi gloria a los hijos de Israel, no introduciréis vosotros este pueblo en la tierra que yo le daré.  Esta es el agua de contradicción, donde los hijos de Israel protestaron contra el Señor, el cual manifestó en ellos su gloria.

GRADUAL     Salmo  27, 7 y 1
En dios espero mi corazón, y fui socorrido: y resucito mi carne, y así le alabare con todo mi afecto. v/. A ti clamo, Señor, no te hagas sordo a mis ruegos, Dios mío, ni te apartes de mí.

TRACTO   Salmo 102,10
Señor, no nos trates según merecen nuestros pecados, ni según nuestras culpas nos castigues. v/. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas maldades: anticípense a favor nuestro cuanto antes tus misericordias; pues nos hallamos reducidos a extrema miseria. (Aquí se arrodilla). Ayudamos, oh Dios salvador nuestro: y por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor, y perdona nuestros pecados, por amor a tu nombre

EVANGELIO Juan  4, 5-42
En aquel tiempo llegó Jesús a una de ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que y Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: Dame de beber. Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.) Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva. Le dice la mujer: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? Jesús le respondió: Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para viva eterna. Le dice la mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla. Le dice la mujer: Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dice: Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad. Le dice la mujer: Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo. Jesús le dice: Yo soy, el que te está hablando. Y fueron muchos más los que creyeron. Así que por sus palabras, y decían a la mujer: Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que este es verdaderamente el Salvador del mundo.

OFERTORIO    Salmo 5, 3-4
Atiende a la voz de mis suplicas, oh mi Rey y Dios mío: porque a ti enderezare mi oración, Señor.

SECRETA
Te rogamos, Señor, que mires propicio los dones que te consagramos, a fin de que sean agradables para ti y saludables siempre para nosotros. Por nuestro Señor…

COMUNION     Juan 4, 13 y 14
El que bebiere del agua que yo le daré, dice el Señor, tendrá  dentro de sí un manantial de agua que manara hasta la vida eterna.

POSCOMUNION
Haz, Señor, que la percepción de este sacramento nos purifique de todos los crímenes y nos conduzca al reino celestial. Por nuestro Señor…

SOBRE EL PUEBLO
Oremos. Humillada ante Dios vuestras cabezas
Te suplicamos, oh Dios todopoderoso, nos concedas que quienes confiamos en tu protección venzamos con tu ayuda todas nuestras adversidades. Por nuestro Señor…

Transcripto por Dña. Ana María Gálvez

TEXTOS EN LATÍN

Feria VI post Dominicam III in Quadragesima
Statio ad S. Laurentium in Lucina
Introitus. Ps. lxxxv: 17.
Fac mecum, Dómine, signum in bonum: ut vídeant, qui me oderunt, et confundántur: quóniam tu, Dómine, adjuvísti me et consolátus es me. Ps.ibid.1 Inclína, Dómine, aurem tuam, et exáudi me: quóniam inops et pauper sum ego. Glória Patri. Fac mecum.
Oratio.
Jejúnia nostra, quǽsumus Dómine, benígno favóre proséquere: ut, sicut ab aliméntis abstinémus in córpore; ita a vítiis jejunémus in mente. Per Dóminum.

Num. xx: 1, 3 et 6-13.
Léctio libri Numeri.
In diébus illis: Convenérunt fílii Israël adversum Móysen et Aaron: et versi in seditiónem dixérunt: «Date nobis aquam, ut bibámus.» Ingressúsque Móyses et Aaron, dimíssa multitúdine, tabernáculum fœderis corruérunt proni in terram clamaverúntque ad Dóminum atque dixérunt: «Dómine Deus audi clamórem hujus pópuli et áperi eis thesáurum tuum fontem aquæ vivæ, ut, satiáti cesset murmurátio eórum.» Et appáruit glória Dómini super eos. Locutúsque est Dóminus ad Móysen, dicens: «Tolle virgam, et cóngrega pópulum, tu et Aaron frater tuus, et loquímini ad petram coram eis, et illa dabit aquas. Cumque edúxeris aquam de petra, bibet omnis multitúdo et juménta ejus.» Tulit ígitur Móyses virgam, quæ erat in conspéctu Dómini, sicut præcéperat ei, congregáta multitúdine ante petram, dixítque eis: «Audíte, rebélles et incréduli: Num de petra hac vobis aquam potérimus ejícere?» Cumque elevásset Móyses manum, percútiens virga bis sílicem, egréssæ sunt aquæ largíssimæ, ita ut pópulus bíberet, et juménta. Dixítque Dóminus ad Móysen et Aaron: «Quia non credidístis mihi, ut sanctificarétis me coram fíliis Israël, non introducétis hos pópulos in terram quam dabo eis.» Hæc est aqua contradictiónis, ubi jurgáti sunt fílii Israël contra Dóminum, et sanctificátus est in eis.
Graduale. Ps. xxvii: 7 et 1
In Deo sperávit cor meum ,et adjútus sum: et reflóruit caro mea, et ex voluntáte mea confitébor illi. v.  Ad te, Dómine, clamávi: Deus meus, ne síleas, ne discédas a me.
Tractus.Ps. cii: 10.
Dómine, non secúndum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. Ps.lxxviii: 8-9 Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum: cito antícipent nos misericórdiæ tuæ, quia páuperes facti sumus nimis. (Hic genuflectitur)Adjuva nos, Deus, salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos: et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.
Joann. iv: 5-42
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
In illo témpore: venit Jesus in civitatem Samariæ quæ dicitur Sichar: juxta prǽdium quod dedit Jacob Joseph filio suo erat autem ibi fons Jacob. Jesus ergo fatigátus ex itínere sedebat sic super fontem. Hora erat quasi sexta. Venit mulier de Samaria haurire aquam. Dicit ei Jesus: «Da mihi bíbere.» (Discipuli enim ejus abierant in civitatem ut cibos emerent.) Dicit ergo ei mulier illa Samaritana: «Quomodo tu Judǽus cum sis, bibere a me poscis quæ sum mulier Samaritana? non enim coutuntur Judæi Samaritanis?» Respondit Jesus, et dixit ei: «Si scires donum Dei, et quis est, qui dicit tibi: Da mihi bibere tu forsitan petisses ab eo et dedisset tibi aquam vivam.» Dicit ei mulier: «Dómine, neque in quo haurias habes, et puteus altus est: unde ergo habes aquam vivam? Numquid tu maior es patre nostro Iacob, qui dedit nobis puteum, et ipse ex eo bibit et filii ejus et pecora ejus?» Respondit Jesus, et dixit ei: «Omnis qui bibit ex aqua hac sitiet iterum: qui autem biberit ex aqua quam ego dabo ei non sitiet in æternum, sed aqua, quam dabo ei, fiet in eo fons aquæ salientis in vitam æternam.» Dicit ad eum mulier: «Dómine, da mihi hanc aquam, ut non sitiam, neque veniam huc haurire.» Dicit ei Jesus: «Vade voca virum tuum et veni huc.» Respondit mulier et dixit: «Non habeo virum.» Dicit ei Jesus: «Bene dixisti quia non habeo virum: quinque enim viros habuisti. et nunc quem habes non est tuus vir: hoc vere dixisti.» Dicit ei mulier: «Dómine video quia propheta es tu. Patres nostri in monte hoc adoraverunt, et vos dicitis quia Jerosolymis est locus ubi adorare oportet.» Dicit ei Jesus: «Mulier, crede mihi, quia veniet hora, quando neque in monte hoc, neque in Jerosolymis adorabitis Patrem. Vos adoratis quod nescitis: nos adoramus quod scimus, quia salus ex Judæis est. Sed venit hora, et nunc est, quando veri adoratores adorabunt Patrem in spiritu et veritate. Nam et Pater tales quærit, qui adorent eum. Spiritus est Deus: et eos qui adorant eum in spiritu et veritate oportet adorare.» Dicit ei mulier: «Scio quia Messias venit (qui dicitur Christus). Cum ergo venerit ille nobis annuntiabit omnia.» Dicit ei Jesus «Ego sum qui loquor tecum.» Et continuo venerunt discipuli ejus: et mirabantur quia cum muliere loquebatur. Nemo tamen dixit: «Quid quæris, aut quid loqueris cum ea? Reliquit ergo hydriam suam mulier, et abiit in civitatem, et dicit illis hominibus: «Venite, videte hominem qui dixit mihi omnia quæcumque feci. Numquid ipse est Christus.» Exierunt de civitate et veniebant ad eum. Interea rogabant eum, discipuli, dicentes: «Rabbi, manduca.» Ille autem dixit eis: «Ego cibum habeo manducare quem vos nescitis.» Dicebant ergo discipuli ad invicem: «Numquid aliquis atulit ei manducare.» Dicit eis Jesus: «Meus cibus est ut faciam voluntatem ejus qui misit me, ut perficiam opus ejus. Nonne vos dicitis, quod adhuc quattuor menses sunt, et messis venit? Ecce dico vobis: Levate oculos vestros, et videte regiones, quia albæ sunt iam ad messem. Et qui metit, mercedem accipit, et congregat fructum in vitam æternam; ut, et qui seminat, simul gaudeat, et qui metit. In hoc enim est verbum verum: quia alius est qui seminat, et alius est qui metit. Ego misi vos metere quod vos non laborastis: alii laboraverunt, et vos in laborem eorum introistis.» Ex civitate autem illa multi crediderunt in eum Samaritanorum propter verbum mulieris testimonium perhibentis. Quia dixit mihi omnia quæcumque feci. Cum venissent ergo ad illum Samaritani, rogaverunt eum ut ibi maneret. Et mansit ibi duos dies. Et multo plures crediderunt propter sermonem ejus. Et mulieri dicebant: «Quia jam non propter tuam loquellam credimus: ipsi enim audivimus et scimus quia hic est vere Salvator mundi.»
Offertorium.Ps. v: 3-4.
Inténde voci oratiónis meæ, Rex meus et Deus meus: quóniam ad te orábo, Dómine.
Secreta.
Réspice, quǽsumus, Dómine, propítius ad múnera quæ sacrámus: ut tibi grata sint et nobis salutária semper exsístant. Per Dóminum nostrum.

Communio. Joann. iv: 13 et 14.
«Qui bíberit aquam, quam ego dabo ei,» dicit Dóminus, «fiet in eo fons aquæ saliéntis in vitam ætérnam.»
Postcommunio
Hujus nos, Dómine, percéptio sacraménti mundet a crimine: et ad cœléstia regna perdúcat. Per Dóminum.

Super populum:
Orémus. Humiliáte cápita vestra Deo.
Oratio.
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui in tua protectióne confídimus, cuncta nobis adversántia, te adjuvánte, vincámus. Per Dóminum nostrum.