martes, 6 de junio de 2017

MIERCOLES DE LAS TEMPORAS DE PENTECOSTES


MIÉRCOLES DE LAS TÉMPORAS DE PENTECOSTÉS
Estación en Santa Maria la Mayor
La venida del espíritu Santo ha traído al mundo el renacimiento y la reforma espiritual.
INTROITO    Salmo 67, 8 y 9
DEUS, dum egrederéris coram pópuo tuo, iter fáciens eis, hábitans in illis, allelúja: terra mota est cæli distillavérunt, allelúja, allelúja. V/. Exsúrgat Deus, et dissipéntur inimíci ejus: et fúgiant, qui odérunt eum, a fácie ejus. V/. Glória Patri.
OH DIOS, cuando salías a la cabeza de tu pueblo, mostrándoles el camino y habitando con ellos, aleluya, la tierra se conmovió y destilaron los cielos, aleluya, aleluya. V/. Levántese Dios, queden desbaratados sus enemigos y huyan lejos de él los que le odian. V/. Gloria al Padre…

Después de los Kyries se dice Oremus, pero sin decir Flectámus génua.
ORACIÓN
MENTES nostras, quǽsumus, Dómine, Paráclitus, qui a te procédit, illúminet: et indúcat in omnem, sicut tuus promísit Fílius, veritátem: Qui tecum... in unitáte ejúsdem…
TE ROGAMOS, Señor, que ilumine nuestras almas el Espíritu Santo, que de ti procede, y nos haga conocer toda la verdad, como nos lo prometió tu Hijo: Que contigo vive y reina, en unidad del mismo…

LECCIÓN Hch 2, 14-21
LÉCTIO ACTUUM APOSTOLÓ-RUM.
In diébus illis: Stans Petrus cum úndecim, levávit vocem suam, et locútus est eis: «Viri Judǽi, et qui habitátis Jerúsalem univérsi, hoc vobis notum sit, et áuribus percípte verba mea. Non enim, sicut vos æstimátis, hi ébrii sunt, cum sit hora diéi tértia: sed hoc est quod dictum est per prophétam Joél: “Et erit in novíssimis diébus (dicit Dóminus) effúndam de Spíritu meo super omnem carnem, in prophetábunt fílii vestri et fíliæ vestræ et júvenes vestri visiónes vidébunt et senióres vestri sómnia somniábunt. Et quidem super servos meos, et super ancíllas meas in diébus iilis effúndam de Spíritu meo, et prophetábunt: et dabo prodígia in cælo sursum, et signa in terra deórsum ságnuinem, et ignem, et vapórem fumi. Sol convertétur in ténebras, et luna in sanguinem, ántequam véniat dies Dómini magnus et maniféstus. Et erit: omnis quicúmque invocáverit nomen Dómini, salves erit.”»
LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
En aquellos días, Pedro, presentándose con los Once, levantó la voz y les dijo: «Judíos y todos los que vivís en Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: Éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y también sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. Haré prodigios arriba en el cielo y signos abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

ALELUYA Sal 32, 6
ALLELÚJA, ALLELÚJA. V/. Verbo Dómini Cæli firmáti sunt, et spíritu oris ejus omnis virtus eórum.
ALELUYA, ALELUYA. V/. Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y el concierto de sus astros por el soplo de su boca.
Se dice ahora el Gloria y después el Dominus Vobiscum.

COLECTA
PRÆSTA, quǽsumus, omnípotens et miséricors Deus: ut Spíritus Sanctus advéniens, templum nos glóriæ suæ dignánter inhabitándo perfíciat.
HAZ, te pedimos, omnipotente y misericordioso Dios, que el Espíritu Santo, dignándose habitar en nosotros, nos convierta en templo de su gloria.
ESPÍSTOLA Hch 5,12-16
LÉCTIO ACTUUM APOSTOLÓRUM.
In diébus illis: Per manus Apostolórum fiébant signa et prodígia multa in plebe. Et erant unanímiter omnes in pórticu Salomónis. Ceterórum autem nemo audébat se conjúngere illis: sed magnificébat eos pópulus. Magis autem augebátur credéntium in Dómino multitúdo virórum ac mulíerum, ita ut in platéas ejícerent infírmos, et pónerent in léctulis ac grabátis, ut, veniénte Petro, saltem umbra illíus obumbráret quemquam illórum, et liberaréntur ab infrmitátibus suis. Concurrébat autem et multitúdo vicinárum civitátem Jerúsalem, afferéntes ægros, et vexátos a spirítibus immúndis: eui curabántur omnes.
LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
En aquellos días, los apóstoles hacían muchos milagros y prodigios entre el pueblo. Y todos los fieles unidos en un mismo espíritu se juntaban en el pórtico de Salomón.  De los otros nadie osaba juntarse o hermanarse con ellos; pero el pueblo hacía de ellos grandes elogios.  Con esto se aumentaba más y más el número de los que creían en el Señor, así de hombres como de mujeres,  de suerte que sacaban a las calles a los enfermos, poniéndolos en camillas y lechos o carretones, para que pasando Pedro, su sombra tocase por lo menos en alguno de ellos, y quedasen libres de sus dolencias.  Concurría también a Jerusalén mucha gente de las ciudades vecinas, trayendo enfermos y endemoniados, los cuales eran curados todos.

ALELUYA
ALLELÚJA, ALLELÚJA. [Hic genuflectitur] V/. Veni, sancte Spíritus, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.
ALELUYA, ALELUYA. (Se arrodilla) V/.  Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
SECUENCIA
Veni, sancte Spíritus,
        Et emítte cælitus
        Lucis tuæ rádium.
Veni pater páuperum,
        Veni dator múnerum,
        Veni lumen córdium.
Consolátor óptime,
        Dulcis hospes ánimæ,
        Dulce refrigérum.
In labóre réquies,
        In æstu tempéries,
    In fletu solátium.
O lux beatíssima,
        Reple cordis íntima
        Tuórum fidélium.
Sine tuo númine,
        Nihil est in hómine,
        Nihil est innóxium.
Lava quod est sórdidum,
        Riga quod est áridum,
        Sana quod est sáucium.
Flecte quod est rígidium,
        Fove quod est frígidium,
        Rege quod est dévium.
Da tuis fidélibus,
        In te confidéntibus,
        Sacrum septenárium.
Da virtutútis méritum,
        Da salútis éxitum,
        Da perénne gáudium.
        Amen.  Allelúja.
Ven, oh Espíritu Santo, y envía desde el cielo de la Luz sacrosanta un rayo que penetre  el pecho.
   Ven, Padre de los pobres, ven, oh liberal Dueño de dones celestiales; ven y alumbra las almas con tu fuego.
   Del pecho atribulado Consolador excelso, y del alma afligida refugio suave y dulce refrigerio.
   Descanso en los trabajos, en el bochorno intenso de la aflicción alivio. Y del llanto dulcísimo consuelo.
   ¡Oh bienaventurada Luz de esplendor eterno, llena, llena a los fieles del corazón los más profundos senos.
   Sin ti solo es el hombre la nada de que fue hecho; todo sin ti es la nada, pues sin ti nada hay santo, nada recto.
   Lava lo que esta inmundo, riega lo que está seco; Y, médico divino, sana tú en mí lo mucho que hay enfermo.
   Doblega lo inflexible, y fomenta lo yerto de mi amor; y a ti vuelva lo que en mí se desvía de tu centro.
   Dale al que en ti confía, da siempre a tu fiel siervo de celestiales dones el septenario número de efectos.
    Danos de las virtudes el mérito y el premio; da salud a nuestra alma y danos, finalmente, gozo eterno.
Amen. Aleluya

EVANGELIO Juan 6,44-52.
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM JOÁNNEM.
In illo témpore: Dixit Jesus turbis Judæórum: «Nemo potest veníre ad me, nisi Pater, qui misit me, tráxerit eum: et ego resuscitábo eum in novíssimo die. Est scriptum in prophétis: “Et erunt omnes docíbiles Dei.” Omnis, qui audívit a Patre, et dídicit, venit ad me. Non quia Patrem vidit quisquam, nisi is, qui est a Deo, hic vidit Patrem. Amen, amen dico vobis: qui credit in me, habet vitam ætérnam. Ego sum panis vitæ. Patres vestri manducavérunt manna in desérto, et mórtui sunt. Hic est panis de cælo descéndens: ut si quis ex ipso manducáverit, non moriátur. Ego sum panis vivus, qui de cælo descéndi. Si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in ætérnum: et panis, quem ego dabo, caro mea est pro mundi vita.»
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le atrae; y al tal le resucitaré yo el último día.  Escrito está en los profetas: Todos serán enseñados de Dios. Cualquiera, pues, que ha escuchado al Padre, y aprendido su palabra, viene a mí.  No porque algún hombre haya visto al Padre, excepto el que es hijo de Dios: éste sí que ha visto al Padre.  En verdad, en verdad os digo, que quien cree en mí, tiene la vida eterna.  Yo soy el pan de vida.  Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.  Mas éste es el pan que desciende del cielo, a fin de que quien comiere de él no muera.  Yo soy el pan vivo, que he descendido del cielo. Quien comiere de este pan, vivirá eternamente; y el pan que yo daré, es mi misma carne, la cual daré yo para la vida o salvación del mundo.  Comenza-ron entonces los judíos a altercar unos con otros, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Se dice “Credo.”

OFERTORIO Salmo 118, 47-48
MEDITÁBOR in mandátis tuis, quæ diléxi valde: et levábo manus meas ad mandáta tua, quæ diléxi, allelúja.
MEDITARÉ en tus preceptos a los que tanto quiero, y levantaré mis manos a tus preceptos, que amo tanto, aleluya.

SECRETA
ACCÍPE, quǽsumus, Dómine, munus oblátum: et dignánter ope-ráre; ut, quod mystériis, ágimus, piis efféctibus celebrémus.
RECIBE, Señor, el don que te ofrece-mos; y dígnate concedernos que estos misterios se reflejen en la santidad de nuestra vida. Por nuestro Señor…

PREFACIO DEL ESPÍRITU SANTO
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu derecha, ha derramado (en este día) sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido. Por eso con esta infusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu derecha, ha derramado (en este día) sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido. Por eso con esta infusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:

COMUNIÓN Juan 14, 27
PACEM, relínquo vobis, allelúja: pacem meam do vobis, allelúja, ailelúja.
LA PAZ os dejo, aleluya, mi paz os doy, aleluya, aleluya.
POSCOMUNIÓN
SUMÉNTES, Dómine, cæléstia sacraménta, quǽsumus cleméntiam tuam: ut, quod temporáliter, gérimus, ætérnis gáudiis consequámur.
HABIENDO recibido, Señor, los sacramentos celestiales, imploramos tu clemencia a fin de que lo que celebramos en el tiempo lo gocemos en la eternidad.