miércoles, 28 de junio de 2017

VIgilia de San Pedro y San Pablo. 28 de junio



28 de junio
VIGILIA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
II clase, morado
No se dice Gloria. Prefacio común
La Iglesia celebra mañana la festividad de los dos Apóstoles que son los dos fundamentos sobre los cuales está sólidamente construida. La penitencia que sabe imponerse un pueblo en determinados días como preparación a alguna fiesta, es señal certera de que en él se conserva la fe, pues demuestra con esto que comprende la grandeza del objeto propuesto a su culto por la santa liturgia.
Pedro, levantado en la cruz, domina como Jesucristo al mundo; con su sangre sella su confesión de fe y su amor a Jesús. Desde entonces será el rey de las almas en nombre de Dios y como vicario de Cristo en la tierra. Pablo, asociándose a sus trabajos y a su martirio, participa con él de su realeza y de su triunfo.

INTROITO Jn 21, 18-19. Sal 18, 1.
Dicit Dóminus Petro: Cum esses júnior, cingébas te et ambulábas, ubi volébas: cum autem senúeris, exténdes manus tuas, et álius te cinget et ducet, quo tu non vis: hoc autem dixit, signíficans, qua morte clarificatúrus esset Deum. V/. Coeli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum. Glória Patri.
Dijo el Señor a Pedro: Cuando eras más mozo, tú mismo te ceñías el vestido e ibas adonde querías; mas cuando seas viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te conducirá adonde tú no quieras. Esto lo dijo para indicar con qué género de muerte había de glorificar a Dios. V/. Los cielos pregonan la gloria de Dios y el firmamento la grandeza de las obras de sus manos. V/. Gloria al Padre.

COLECTA
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut nullis nos permíttas perturbatiónibus cóncuti; quos in apostólicæ confessiónis petra solidásti. Per Dóminum. 
Haz, te pedimos, Dios todopoderoso, que no seamos abatidos por ninguna perturbación, los que fuimos consolidados en la roca de la confesión apostólica. Por Nuestro Señor Jesucristo.

EPÍSTOLA Hch 3, 1-10
LÉCTIO ACTUUM APOSTOLÓRUM.
In diébus illis: Petrus et Joánnes ascendébant in templum ad horam oratiónis nonam. Et quidam vir, qui erat claudus ex útero matris suæ, bajulabátur: quem ponébant cotídie ad portam templi, quæ dícitur Speciósa, ut péteret eleemósynam ab introeúntibus in templum. Is cum vidísset Petrum et Joánnem incipiéntes introíre in templum, rogábat, ut eleemósynam acciperet. Intuens autem in eum Petrus cum Joánne, dixit: Réspice in nos. At ille intendébat in eos, sperans se áliquid acceptúrum ab eis. Petrus autem dixit: Argéntum et aurum non est mihi; quod autem habeo, hoc tibi do: In nómine Jesu Christi Nazaréni surge, et ámbula. Et apprehénsa manu ejus déxtera, allevávit eum, et protínus consolidátæ sunt bases ejus et plantæ. Et exsíliens stetit, et ambulábat: et intrávit cum illis in templum, ámbulans et exsíliens et laudans Deum. Et vidit omnis populus eum ambulántem et laudántem Deum. Cognoscébant autem illum, quod ipse erat, qui ad eleemósynam sedébat ad Speciósam portam templi: et impléti sunt stupore et écstasi in eo, quod contígerat illi.
LECTURA DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
En aquellos días: Pedro y Juan subían al templo, a la oración de la hora de nona,  cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo y le dijo: «Míranos». Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda». Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido.

GRADUAL  Sal 18, 5. 2.
In omnem terram exívit sonus eórum: et in fines orbis terræ verba eórum. V/. Coeli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum. 
Por toda la tierra resonó su voz y por todos los confines del orbe se oyeron sus palabras. V/. Los cielos cantan la gloria de Dios y el firmamento pregona las obras de sus manos.

EVANGELIO Jn 21, 15-19
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM JOÁNNEM.
In illo témpore: Dixit Jesus Simóni Petro: Simon Joánnis, díligis me plus his? Dicit ei: Etiam, Dómine, tu scis, quia amo te. Dicit ei: Pasce agnos meos. Dicit ei íterum: Simon Joánnis, díligis me? Ait illi: Etiam, Dómine, tu scis, quia amo te. Dicit ei: Pasce agnos meos. Dicit ei tértio: Simon Joánnis, amas me? Contristátus est Petrus, quia dixit ei tértio, Amas me? et dixit ei: Dómine, tu ómnia nosti: tu scis, quia amo te. Dixit ei: Pasce oves meas. Amen, amen, dico tibi: cum esses júnior, cingébas te et ambulábas, ubi volébas: cum autem senúeris, exténdes manus tuas, et álius te cinget et ducet, quo tu non vis. Hoc autem dixit, signíficans, qua morte clarificatúrus esset Deum.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN.
EN aquel tiempo: Dijo Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos».  Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Se dice Credo

OFERTORIO Sal 138, 17.
Mihi autem nimis honoráti sunt amíci tui, Deus: nimis confortátus est principátus eórum.
Veo, Señor, que honras grandemente a tus amigos, veo que muy gran es su poder.

SECRETA
Munus pópuli tui, quǽsumus, Dómine, apostólica intercessióne sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per Dóminum.
Santifica, Señor, por la intercesión de tus apóstoles los presentes de tu pueblo y purifícanos de las manchas de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio común

COMUNIÓN Jn 21, 15.17
Simon Joánnis, díligis me plushis? Dómine, tu ómnia nosti: tu scis, Dómine, quia amo te.
Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que estos? Señor, tú lo sabes todo, sabes bien que te amo.

POSCOMUNIÓN
Quos coelésti, Dómine, álii ménto satiásti: apostólicis intercessiónibus ab omni adversitáte custódi. Per Dóminum nostrum.
Libra, Señor, por la intercesión apostólica, de toda adversidad a aquellos a quienes has alimentado con el manjar celestial. Por Nuestro Señor Jesucristo.



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